Que el Renault R28 de Alonso no va bien no es ninguna novedad, pero ¿qué es lo que realmente le falla? El director técnico del equipo, Bob Bell, parece haber destapado la caja de los rumores, y ha puesto nombre y apellidos a todas las deficiencias del coche del asturiano. La aerodinámica es una de ellas, pero el término es demasiado amplio para alcanzarlo de una sola vez si no somos ingenieros aeronáuticos e industriales.
El Renault de Fernando está tan falto de rendimiento por un motivo principal: no se genera el suficiente agarre en las curvas de alta velocidad, y a eso se debe la distribución de fuerzas mediante elementos como alerones o la tapa del motor con la que ha sorprendido el monoplaza en los últimos entrenamientos en Montmeló. También interviene la suspensión, que es la que mantiene el coche en pista lo más firme posible; y, por supuesto, la falta de velocidad punta del motor, sobre todo si se compara con los principales rivales en parrilla.
Renault sigue pagando la deuda de un año 2007 completamente inactivo, y aunque ahora la ilusión es grande, los resultados son demasiado incipientes para hablar de podios. Pero existe un problema añadido muy a destacar: si el coche no ofrece garantías, la confianza de los pilotos disminuye; su instinto ganador se contiene y no dan lo mejor de sí mismos (nadie pilotaría a 200 kilómetros por hora un Seat600 por una curva, y sí un Ferrari). Ahora que el coche ha mejorado, además de mejores resultados ofrecerá mejores prestaciones que Nelsinho y Fernando exprimirán para arrancar décimas al crono.
Sobre Alonso y su estado de ánimo, Bob Bell comprende que el español esté un poco desmotivado, aunque destaca la ilusión del asturiano por que el coche mejore. La cita de España será un buen aliciente, y aunque el cajón queda todavía lejos, cree que el coche irá acercándole un poco más al trío de cabeza en cada carrera. Con todo, mejoras o no, Alonso llega a Barcelona con sensaciones contrapuestas: por un lado, ganar ante su afición; por otra, impotencia por no poder dar todo lo que su potencial le permite.
El hasta ahora vicepresidente de Renault, Bernard Rey, ha sido designado presidente del equipo de Fórmula Uno tras el abandono de Alain Dassas, que ha cambiado el cargo por el de director financiero de Nissan tras dos años al frente de la escudería en los que Fernando Alonso se hizo con dos títulos mundiales.
Rey asume el mando de la firma francesa controlada por Flavio Briatore con una máxima: “Volver al nivel más alto la próxima temporada”. El nuevo mandatario considera que Renault reúne las condiciones necesarias en términos de personal y recursos para regresar al éxito. Actualmente cuarta en la clasificación de Constructores, Renault apenas tiene esperanzas de conseguir un nuevo entorchado. Ni Giancarlo Fisichella ni el novato Heikki Kovalainen han conseguido un podio esta temporada, por lo que las aspiraciones son casi inexistentes en el equipo. No obstante, el nuevo dirigente francés ha anunciado una inversión de 50 millones de dólares en tecnología para aumentar la competitividad en la pista
Renault suspira por Fernando Alonso. El jefe del equipo que le vio crecer y gestarse como campeón del Mundo, Flavio Briatore, no guarda ningún rencor al asturiano pese a su marcha del equipo. Desde la partida de Alonso, la escudería del rombo ha visto decrecer sus éxitos al dejar sus monoplazas a dos pilotos incapaces de luchar contra McLaren y Ferrari. Por eso Briatore, cual padre en la parábola del hijo pródigo, no dudaría en abrir sus brazos si el asturiano decidiera regresar al equipo. (más…)