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El presidente de la FIA, Max Mosley, dimitirá el próximo año de su cargo incluso si resultara reelegido por la asamblea en las votaciones a la presidencia. Así lo ha afirmado el propio Mosley, de 68 años, forzado en parte por el escándalo desatado al admitir su participación en el vídeo sadomasoquista y, presuntamente, filofascista desvelado por la cadena News of the World; una conducta de la que, sin embargo, no se retracta el mandatario afirmando que cualquier adulto entendería tal conducta “siempre y cuando no dañe a nadie, sea consensuado, entre adultos y en un escenario privado”. Para Mosley, más que pudor –defiende abiertamente una “vida privada excéntrica”- es una cuestión de edad.
De esta forma responde Mosley a todo un revuelto que le ha mantenido recluido en la Federación Internacional de Automovilismo, rompiendo su mutismo únicamente para alegar su inocencia y su legalidad y decir que sería la propia organización quien decidiera imponer algún tipo de sanción por la noticia. En estas tres semanas de ostracismo, Mosley excusó su presencia en el Gran Premio de Bahréin por motivos legales, si bien el príncipe árabe Sheikh Salmam Bin Hamad Al-Jalifa ya anunció que no sería bien recibido en su república.
Pese al favor que le deben por la oportunidad de celebrar una prueba automovilística, idéntica medida ha tomado el rey Abdulá de Jordania, que no recibirá a Mosley en la inauguración del Mundial de Rallies, aunque esta vez el príncipe Feisal sí hará el honor al británico, que ha preferido no asistir al Gran Premio de Barcelona de Fórmula Uno el próximo fin de semana para no coincidir con el rey Juan Carlos, gran aficionado a los deportes de motor. Será la primera comparecencia tras el escándalo.
Lo que más lamenta Mosley de lo sucedido es que se haya atribuido ideología nazi al vídeo de la orgía. “Escandaloso”, califica el propio dirigente, que alarga el final de su carrera al frente de la Federación hasta dentro de dos años y siempre por motivos de edad. Si en las votaciones de este año, el próximo 3 de junio, saliese reelegido, Max Mosley ha asegurado que seguirá en su cargo, pero nunca después de 2009. “Si terminas entonces, con 69 años, puedes hacer algo útil, pero con 73 puede ser poco rentable”, afirma.
Aunque el mismo Mosley se ha sorprendido por la comprensión de sus seres más cercanos, incluido el patrón de la Fórmula Uno, Bernie Ecclestone, y su mujer, Jane, la decisión de permanecer en el cargo no está avalada por todos. El piloto de Red Bull, Mark Webber, cree que la Fórmula Uno no puede hacer oídos sordos al escándalo que ha generado el vídeo. “Simplemente, no pueden haber escándalos de este tipo”, afirma Webber, apoyando la opinión de BMW, Toyota, Honda y McLaren cuando exigieron explicaciones. Todos esperan una reacción de la FIA que podría ser contraria a sus propósitos. La asamblea decidirá en junio, y si mantienen su confianza, Mosley seguirá en su trono una temporada más.
Que el Renault R28 de Alonso no va bien no es ninguna novedad, pero ¿qué es lo que realmente le falla? El director técnico del equipo, Bob Bell, parece haber destapado la caja de los rumores, y ha puesto nombre y apellidos a todas las deficiencias del coche del asturiano. La aerodinámica es una de ellas, pero el término es demasiado amplio para alcanzarlo de una sola vez si no somos ingenieros aeronáuticos e industriales.
El Renault de Fernando está tan falto de rendimiento por un motivo principal: no se genera el suficiente agarre en las curvas de alta velocidad, y a eso se debe la distribución de fuerzas mediante elementos como alerones o la tapa del motor con la que ha sorprendido el monoplaza en los últimos entrenamientos en Montmeló. También interviene la suspensión, que es la que mantiene el coche en pista lo más firme posible; y, por supuesto, la falta de velocidad punta del motor, sobre todo si se compara con los principales rivales en parrilla.
Renault sigue pagando la deuda de un año 2007 completamente inactivo, y aunque ahora la ilusión es grande, los resultados son demasiado incipientes para hablar de podios. Pero existe un problema añadido muy a destacar: si el coche no ofrece garantías, la confianza de los pilotos disminuye; su instinto ganador se contiene y no dan lo mejor de sí mismos (nadie pilotaría a 200 kilómetros por hora un Seat600 por una curva, y sí un Ferrari). Ahora que el coche ha mejorado, además de mejores resultados ofrecerá mejores prestaciones que Nelsinho y Fernando exprimirán para arrancar décimas al crono.
Sobre Alonso y su estado de ánimo, Bob Bell comprende que el español esté un poco desmotivado, aunque destaca la ilusión del asturiano por que el coche mejore. La cita de España será un buen aliciente, y aunque el cajón queda todavía lejos, cree que el coche irá acercándole un poco más al trío de cabeza en cada carrera. Con todo, mejoras o no, Alonso llega a Barcelona con sensaciones contrapuestas: por un lado, ganar ante su afición; por otra, impotencia por no poder dar todo lo que su potencial le permite.