Inmersos de lleno en la sombra del duelo entre Alonso y Raikkonen, en ocasiones podemos despistarnos, confiarnos y creer que los demás pilotos se encuentran en una segunda división con el ascenso restringido. La Fórmula Uno no es sólo un binomio de coches rojo y plata y renombres. Massa lo ha dejado claro con su segunda ‘pole’; la F1 es colectiva. y además de pilotos magistrales, kamikazes, enfadados con la suerte, desaprovechados por su equipo e impotentes ante coches a los que le falta acelerador está el pequeño grupo de los que pasan desapercibidos, inadvertidos, como quizá le ocurre al brasileño o al recién incorporado de McLaren.
Una tremenda equivocación, y para muestra, con rima, un botón: 22 años, dos carreras y un pasado deportivo desconocido que llega a evocar un recelo tan grande solamente como su despliegue de destreza al volante. Porque Lewis Hamilton tiene una maña que da hasta miedo. O debe darlo (Massa ya sabe qué es estar detrás de él y salirse de pista como si de un juego se tratase). Día tras día certifica que es novato, pero no torpe. Todavía no ha transcurrido un mes desde el inicio de la temporada, y el rookie de McLaren-Mercedes escala puestos como un jabato sin respetar la antigüedad de su compañero y rivales.
En Albert Park fue tercero; en Sepang, segundo, y antes de la ‘pole’ oficial de Sakhir ya marca el ritmo. Seis milésimas menos que Raikkonen, pero primero, y sigue incansable a la zaga de quien esté por delante y, viendo los resultados obtenidos en los dos Gran Premio, es cosa segura que no va a dar tregua a nadie hasta subirse al primer cajón del podio. Por eso el duelo a oscuras entre iceman y el bicampeón cada vez va adquiriendo más luz con la llegada de Lewis, Heidfeld, Kubika o Massa.
A partir de ahora, además del calor asfixiante del desierto bahrení, las imprevisibles tormentas de arena y el temido polvo que se adhiere a los pianos y el asfalto, los pilotos van a tener que sufrir a un Hamilton sediento de victorias. Quizá estamos tan concentrados en empujar a Alonso y frenar a Raikkonen que no nos damos cuenta que el verdadero enemigo está en casa. Con el arrojo propio de un adolescente pero con la templanza más característica de un veterano que cada día deja claro que sus intenciones no son sugerentes para nadie.
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Impecable, a ver si es verdad y esto no se convierte en una lucha alonso-raikkonen. La formula uno es mucho más que eso. Hamilton dará caña y como se duerman Heidfeld estará listo para quitarle el puesto al que sea
Comentario por José Abril 14, 2007 @ 3:28 pm